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Mostrando entradas de 2011

Novia, te presento a mi amiga; amiga te presento a mi novia. Parte 1

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No he acostumbrado jugar con las personas, pero los sentimientos encontrados me han hecho intentarlo inconscientemente, hasta llegar a un extremo que puede parecer ridículamente extraño. Y sobre todo ridículamente impensable para un casanova consumado en las artes de la conquista múltiple, pero normal para un inexperto y reservado individuo "víctima" - entre comillas porque por lo menos en este caso no se es víctima en realidad, en todo caso sería más como un ejercicio de suicidio consiente de las consecuencias que esto puede conllevar - de las circunstancias. Era un tiempo de bonanza en la soltería, en el que me gustaba disfrutar de algunos excesos. Uno de ellos de inocencia expresada era el de conocer más y más chicas. No era yo un Don Juan, físicamente nunca me he considerado de facciones desagradables, pero tampoco me considero algo digno de llamar extraordinario. Mi personalidad sociable, y mi sentido del humor habían cautivado a más de una dama interesante, en do

El orador

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Esa mañana era una fresca mañana de mayo. Singular y músical por la cantidad de aves que cantaban justo al alba. Me levanté como cualquier otro día, ésta vez era un vagabundo total. Había dormido en un colchón roido, sumamente espantoso; los resortes irregulares se habían quedado marcados en mi espalda ya para ese entonces frágil. Era una casa abandonada en el centro de la ciudad, con una puerta de madera de la cual quedaba la mitad y solo una parte del techo aún sin derrumbarse que me sirvió esa noche para mantenerme lo mas seco posible, pues había caído una extraña lluvia constante durante casi toda la noche. Ese día decidí en dar un paseo por los alrededores y me dirigí a una de las plazas que allí había, una clásica plaza de una clásica ciudad de aquel país. Al llegar me dí cuenta que había un concurrido evento, y fue cuando también me di cuenta que lo de las aves cantando y lo de fresca mañana había sido una ilusión de algún sueño lúcido mío porque no era tan temprano co

Mi amigo el pingüino

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El amigo pingüino fue un buen amigo, y  digo fue no porque ya no exista en el mundo, sino porque simplemente ya no somos amigos, al menos que yo sepa... jaja Lo importante que era buen amigo. El pingüino es el nombre que le pusimos esa noche, porque la verdad si parecía pingüino: gordito, achaparradito, con nariz puntiaguda aguileña. Tenía una estrategia muy curiosa para hacerse de amigos cuando ya andaba jarra, la cual en un primer momento me hizo hasta dudar, pero claramente dejé de creer cuando lo reconocí en verdad, porque el solía visitar un establecimiento de "maquinitas" (entiendase como maquinas de juegos de video grandes) que yo también frecuentaba en mis tiempos de niñez. En ese entonces era un videojugador más, tranquilo y buena onda. Iba con sus hermanos que eran muy parecidos a él. Era como una comitiva de pingüinitos de ojos rasgados que andaba vagando por ahí. Su estrategia, por lo menos en esa fiesta que coincidimos, era de quedarsele viendo a algún pe

Cuando dormir fuera... reflexiones de un vagabundo sonámbulo

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Hola amigo vagabundo, tu que has pasado más noches fuera de tu hogar más veces que cualquier otro individuo. Lugares que hacen añorar el regazo hogareño y otros que hacen olvidarlo, al menos por una noche. Cuando pasas noches fuera de tu casa es útil no ser tan exigente con el lecho que comparte tu sueño. Dormir siempre es una necesidad, a veces - y casi siempre - , es más una necesidad que un gusto, cuantas veces no se queda uno con las ganas de seguir la fiesta, o seguir el camino, o seguir despierto en una cama ajena, pero el sueño, como la cruda, tarde o temprano nos ataca. Por eso una de las cosas que mas agradezco de mi cuerpo poco achacoso de vagabundo es esa poca exigencia por la comodidad al dormir. Gracias a ello, he podido mantener un buen sueño aún en las condiciones más extremas, por ejemplo en un autobús en movimiento, con olor a gasolina y ventanas abiertas en medio del frío de la noche de una carretera helada y desolada, con el tipo oliendo a calcetín sucio en el a